martes, 8 de noviembre de 2011

¿Lo oyes? Es como la marea que sube y baja, ¿Ves como el sol se oculta en tu ventana? Es como un sueño que no termina ¿Lo sientes? Está ahí, dentro de ti. Es pequeño, pero se va a convertir en algo muy grande. Es solo tuyo. Es precioso. Como tú. Puede parecer insignificante, pero te va a acompañar toda la vida, le vas a querer más que a nada en este mundo, lo darás todo por él. Verá todas tus sonrisas, y sabrá cuando intentes ocultar tus lágrimas. Sé que esto no te tendría que haber tocado ahora, ya ves, las cosas suceden así. No en el orden que tú quieras, un día puedes estar en la Luna y al otro pudriéndote en un piso de los suburbios. Un día puedes ir caminando por la calle, cuando él te encuentra, y te destroza, tanto por dentro como por fuera. Él sabía lo que hacía, y tú, tú pensabas que eso nunca te pasaría a ti. Porque siempre les sucede a los demás, tú lo ves todos los días en las noticias, lo escuchas en la radio, pero no piensas que algo así pueda pasarle al vecino de en frente, o a tu hermano, o simplemente a ti. Porque cada día luchamos, morimos, vivimos muriendo, lloramos, sonreímos, nos enamoramos, besamos. Cada día es un regalo. O un desafío.




CADI.



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