sábado, 31 de diciembre de 2011

no dejes que diga más tonterías.

- Sé lo que estas pensando.
- ¿Lo sabes?
- Sí, que soy una idiota.
- No estaba pensando eso.
- Pues deberias pensarlo.
- ¿Por qué?
- Porque realmente soy una idiota, una estúpida, una caprichosa, una niñata que aún no ha madurado y que no está a la altura del chico más maravilloso del mundo. Todo esto deberías pensarlo porque es la unica verdad. Hace unos meses, te dije mirandote a los ojos que no sentia nada por ti. Y no era verdad. Estaba confusa. Tú me habías confundido. Pero no era cierto que no me gustases... me gustabas mucho, pero también Ángel. Y él habia llegado antes... al final, ni uno ni otro, porque soy tan idiota que separo de mi vida a la gente que realmente merece la pena. ¡Una gran idiota! Uff... y resulta que el destino me ha dado otra oportunidad. Te encuentro de casualidad cuando más necesito encontrarte, cuando mi vida es un caos absoluto. Sin embargo, mala pata ... tú tienes novia. O lo que sea. Tendría que olvidarme de ti, intentar ser solamente tu amiga, no sentir nada ... pero no, voy y me enamoro, recupero parte de los sentimientos que ya tenía. Solo que esta vez mi corazón no está dividido: está libre. ¡Totalmente libre! Y tú vas y logras ocuparlo con tu increible personalidad y esa... sonrisa maravillosa. ¡Soy estúpida! ¡Soy una estúpida! No quiero volver a estar mal por un tío... no quiero..., no quiero... ¡Dios, que mal! ... Por favor, no dejes que hable más, ¡Joder! No dejes ... que diga más tonterías y ... cállame con un beso.

Y un segundo más tarde, sin necesidad de genios ni de lamparas mágicas, en la oscuridad  de una noche que no tiene ni lunas ni estrellas, Álex cumple el deseo de Paula, que siente los labios del chico al que ama unidos a los suyos.

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