sábado, 11 de febrero de 2012

Camina como si tuviera miedo, escucha canciones con las que se siente identificada, no mira a los ojos y la voz se le agudiza cuando algo le da vergüenza. Tiene una gran sonrisa, pero no le gusta sonreír mostrando los dientes porque dice que son feos. Se pone a dar vueltas  de aquí para allá cuando está nerviosa. Se le cae la tiza al suelo, la goma, el boli. Se agacha, lo coge. En clase, siempre está hablando, suelta muchos comentarios, y a veces, a veces, tiene gracia. Le gustan las galletas de sobre y odia las empanadillas. Y eso que no las ha probado. Odia muchas cosas que no ha probado, como por ejemplo, tus labios. Se pone nerviosa imaginando situaciones que no ocurren. Se encapricha muy rápido, y nunca llama a nada amor. Le gusta ponerse guapa para sí misma, no para los demás, pero reconoce que le encanta que le digan cosas bonitas. Odia su timidez, no le permite conocer a gente a la que querría conocer, y la vuelve todavía más torpe. Es insegura, me atrevo a decir que hasta frágil. Se derrumba una vez a la semana, sus ilusiones acaban destrozadas. Pero siempre vuelven. Le gusta su pinta uñas azul eléctrico y la sudadera de Rams. Se siente sola muy a menudo. Es despreocupada, o intenta serlo, y siempre se pasa de la ralla. A veces dice cosas extrañas, y cuando las suelta, todo el mundo se queda callado. Te confesaré que en esos segundos, a ella le entran ganas de no existir. Se pregunta si habrá alguien como ella por ahí, o mejor dicho, alguien para ella. Ha tropezado varias veces, y lo peor es que lo ha hecho sola. La ha cagado como la que más, y te digo que no es por orgullo por lo que no ha pedido perdón, sino por miedo, miedo a ser rechazada ... Bueno, y sí, algo de orgullo. Es tranquila, o extrovertida, o borde. No cree ser especial, porque todo el mundo dice serlo. Le gustan las faldas negras, y las Converse desgastadas, el olor de su pelo recién lavado, y el color de pelo de la cantante de Paramore. Le encantan las historias de amor, y las novelas de Moccia; Esas que tienen final triste. Le importa demasiado lo que piensen los demás, pero hace como sí no, es demasiado vaga para trabajarse una imagen distinta a la que tienen de ella, que no sabe ni cuál es, como siempre, le da miedo preguntar. Su hora preferida del día, es justo antes de dormir, cuando repasa las veces que te ha visto sonreír en las últimas veinticuatro horas, dentro o fuera de su sueño; y las veces que se imagina que la has mirado, sin que ella te mirara. La primera vez que le rompieron el corazón, terminó cantando Corazón Partío a voz pelada. Cuando el mundo se le cae encima; o se le cae del todo, o consigue levantarlo. Y aunque yo prefiera lo segundo, lo primero suele ser más casual. A veces, es cruel. Otras, cariñosa. Y en los momentos en los que no dice nada, en los que su respiración está descompasada y sus ojos no saben donde mirar, entonces estará pensando como sería besarte, pero eso sí, con una banda sonora en su cabeza. Si no es Amy Winehouse, quizás sea Adele. Ella no espera, deja que el tiempo pase, y que cure las heridas, pero sabe, por seguro, que te echa de menos, aunque nunca te tuvo. No del todo. Ni siquiera una pizquita, pero le gustó imaginarlo en secreto. Es una soñadora pesimista, y le gusta el misterio, pero ella, no es misteriosa. Le encantaría no desvelarlo todo con una mirada, o con las ganas de hablarte, o con cualquier cosa. Ahora mismo, odia no tener a nadie con quién ilusionarse, aunque ya sepa lo que va después. 

CADI.

No hay comentarios:

Publicar un comentario