Muchas veces se confunde "amor", con "obsesión", yo obsesiones he tenido muchas, una larga lista de personas a las que no podría olvidar, ni aunque quisiese. Te levantas, y piensas en esa persona, miras el teléfono y te esperas un mensaje suyo. Y crees que eso es amor, principalmente porque si piensas en él al despertar, ya es que le quieres, eso es lo que pone en muchos sitios de internet, ¿No? Nos conformamos con que nos digan algo para suponer que es así. Esperas que te mire, que te salude por el tuenti, que te hable, que te sonría, y cuando lo hace... Buf, cuando lo hace se te cae el mundo - en realidad las bragas, ¿Para qué mentir? - Y llegas al punto de estar nerviosa al imaginarte a su lado, como sería rozar sus labios, agarrarle la mano por la calle... Sucede. Cuando sucede, ya no están esos nervios, ni siquiera esas mínimas ganas de él. Pero, mira, yo me atrevo a decir que pasé por millones de obsesiones, y me enamoré una sola vez. Ahora, ahora que ha pasado el tiempo, lo admito. Sí, es así, pero salió mal. Me enamoré porque no veía ningún defecto - a pesar de que ahora los veo, y con creces -. Me enamoré porque al estar a su lado estaba completa. Me enamoré porque no me lo podía quitar de la cabeza, y me encantaba describir aquellos días que pasé a su lado. Me enamoré, porque sí. Me enamoré durante tres meses, y el desamor es infinito. Me enamoré queriendo. Me enamoré hasta de su subnormalidad y de su extraña forma de andar. Me enamoré, y solo tengo una cosa clara: que me equivoqué, pero de eso va la vida.
CADI.
No hay comentarios:
Publicar un comentario