Todos buscamos ser diferentes, o buscamos a alguien que nos demuestre que lo somos. No más guapa, no más lista... Diferente. Alguien que te reconozca por encima de cualquier otra persona... Que sepa quién eres. Yo no soy el "alguien" de nadie... Pero por suerte, o por desgracia, alguien si lo es para mí. Cada día pasa un recuerdo por mi mente, y me imagino otros tantos que tendremos... Es mirarlo y saber que reconocerías esa sonrisa a kilómetros, que si rozaras esos labios no querrías separarte nunca de ellos. Os digo que es la peor sensación del mundo, y también la mejor. Han habido trece tipos más de besos, algunos buenos y otros no tanto, e incluso mejores, pero no de sus labios, no como los suyos. Tú. Se me pone la carne de gallina solo recordándote. Es la razón de la sonrisa que se dibuja en mi cara y hasta en mis ojos, pero también es la razón de mis llantos, de mis inseguridades. Lo único que nos hemos hecho tú y yo ha sido daño. Pero es un daño que gusta, dulce sabor de una droga que te inyecta tu propia muerte. Yo no tengo ganas de ti, yo tengo mono de tus besos. Me has creado la necesidad de necesitarte, aunque tú no me necesites en absoluto. No somos una peli de amor ni porno, pero de comedia te puedo apostar que sí, o si prefieres, no somos nada. Sé que no te puedo encontrar en otros ojos, y que tú los míos los tienes muy vistos, por muy verdes que te parezcan. Tengo la suerte de perderte... Eres lo más ilógico que se ha cruzado por aquí, pero sabes que por más que lo niegue, eres bienvenido. Nunca rechacé todas las heridas, los agujeros, ni las marcas de dientes que dejaste en mi piel. Nos quise, aunque nunca fuimos nada. ¿Más buenos que tú? Los hay. ¿Qué me quieran más? También. Pero qué le voy a hacer, este camino no busca otro destino.
cadi.

No hay comentarios:
Publicar un comentario