viernes, 12 de abril de 2013

tampoco quiero que lo entiendas

Cada boca es un libro, cada mirada un país, cada trocito de piel, un trocito de cielo. Cada suspiro es una nube en el desierto, cada sonrisa un sol, una lágrima es una estrella, un beso... Yo no sé que es un beso, es más grande que la galaxia, más remoto que la muerte, más divino que tus ojos clavados en mis labios. Tu sonrisa de las once, la de la una... "Hay algo que no me atrevo a hacer", que haría miles de veces más. Una caída, como todas. Un ruido sordo, miles de estrellas por mejillas, y boca, y suelo. Un libro cerrado. Un país bombardeado. Un cielo tapado. El desierto despejado. Un sol inexistente. Ni la galaxia, ni la más remota muerte, ni tus divinos ojos clavados en mis labios. Ni la sonrisa de las once, ni la de la una... Ni tu sonrisa. El vacío, el desorden, el llanto de hoy, el recuerdo del ayer. El nuevo error del mañana, con su respectivo libro usado, su país en guerra, su cielo encapotado... Y todo lo que viene después.

No hay comentarios:

Publicar un comentario