sábado, 14 de julio de 2012

atrapados en noviembre hasta que suene el timbre de su voz


"Suelo decirle a la gente que te he olvidado, que tú para mí estás muerta. He intentado creérmelo d todas las maneras posibles, deseando que un día me despertara y ya no te echara de menos. He probado de muchas formas, con muchas chicas, y siéndote sincero, he aprendido mucho en este tiempo sin ti. He aprendido, por ejemplo, que lo que una vez nos dice la cabeza, más tarde el corazón lo termina traicionando. He sido el espectador de una lucha entre mi conciencia y mis sentimientos, y aun así parece que la guerra no se acaba nunca. También, he buscado dentro de mi lo que jamás había visto con estos ojos. Buscando una respuesta porque siempre que me acuerdo de tu voz termino con una sonrisa en los labios. Y bueno, tus labios creo que podrían calificarse como la peor tortura conocida. Solo pensar en que hubo un momento en el que creí que no los echaría de menos, que eran unos labios como los de la mayoría de las mujeres. Ahora sé que me equivocaba. Recuerdo cuando me preguntabas cuanto te quería y yo intentaba darte una respuesta indefinida, algo que jamás hubieras escuchado. Tú me asegurabas que me querrías eternamente, y continuamente hacías jurar que caminaría contigo hasta el final. Jamás pude hacerlo. Sé que te dije mil y una tonterías por aquel entonces, pero tampoco me arrepiento de haberlo hecho. A mi lo que me llenaba era tu sonrisa. Sé que mis amigos no dejaban de criticar nuestra extraña manera d querernos; de vivir el uno por el otro en apenas dos miradas. Ellos sabían que yo era un inexperto en esto del amor. Ahora me doy cuenta de que no comprenden lo que significa realmente  amar. Y ha pasado bastante tiempo desde la última vez que me dijiste la palabra. Te aseguro que me siento un gilipollas desde que te juré que no me importabas. Desde esa tarde que te vi llorando por mi en la  playa... esa playa donde una vez tú y yo nos consumimos a besos. Te dije también que no te echaba de menos, que no te necesitaba. Quizás lo hice por orgullo, o tal vez pensé que de esa forma me olvidarías antes y seguirías con tu vida. Que te haría ver que yo sólo soy ese error que siempre me sentí a tu lado. Ojalá algún día tengas tiempo para explicarme como te sentiste tú tras nuestro último abrazo. Hace mucho, cuando me sentía parte de tu vida, te dedicaba cada balada de amor que escuchaba. Hoy por hoy el rock and roll me sigue recordando un poco a ti. Siempre ha sido algo que nos unió desde el principio. Te supliqué con el paso del tiempo que fueras mi musa. Que fueras el motivo por el cual cantara y rasgara las cuerdas de mi guitarra; de quebrarme la voz pensando en ti. Sin embargo no fue hasta que te perdí cuando te escribí una canción. Jamás pude decirte que la compuse por ti. Solías decirme que no te considerabas guapa; que eras una chica del montón. A lo mejor no me creíste nunca, pero te repito que desde que te conocí para mí has sido la más preciosa de este mundo. Te lo aseguro, nadie sobre la Tierra tiene tus ojos. Tú y yo nunca llegamos a nada más que besos. A nada físico, me refiero. Realmente presumo en secreto de que tú y yo nos hemos querido como pocos lo han hecho. De que podíamos hacer el amor con sólo mirarnos. Yo ni siquiera te saludaba con un beso. Nunca. Lo considerábamos algo demasiado valioso como para malgastarlo a la primera de cambio, algo demasiado personal. La gente tampoco conseguía entender eso. En este tiempo me han pasado muchas cosas. Ha llegado más gente a mi vida, para qué te voy a mentir. Y toda esa gente, se ha ido yendo también. Si me abandonaron o les abandoné yo, eso es algo que ni siquiera recuerdo ya. Créeme, ha sido mucha, muchísima gente la que ha aparecido en mi camino. Pero, joder... ¿Por qué ninguna de ellas se parece lo más mínimo a ti? ¿Por qué tienes que ser tú la única persona en este mundo que llene ese hueco incompleto en mí? ¿Por qué demonios tenemos que ser tú y yo el uno para el otro? ¿Por qué tienes que ser especialmente tú mi alma gemela? ¿Sabes? Me gustaría poder decir que has cambiado. Que ni siquiera te reconozco, que no eres esa pequeñaja de ojos preciosos de la que me enamoré un otoño cualquiera. Pero sé que el que realmente ha cambiado soy yo. Sé que el que te abandonó sin motivo, el que no se merece que le recuerdes y que nunca podrá olvidarte soy yo. Algunas veces prometo que incluso sentía miedo. Miedo de que pudieras llegar a sentir algo tan grande por alguien como yo; el que siempre te ha repetido que no te merece. Tenía miedo, sí. Miedo de poder quererte de la forma en la que lo hacías tú. Otros recuerdos, aún así, son los mejores que tengo guardados. Los tengo escondidos aquí dentro, junto a la bola de papel q hice con nuestra foto y que jamás pude romper, y una caja donde todavía guardo un montón de regalos que me quedan por darte algún día. También guardo en la caja un frasquito con mi olor. Tú siempre me repetías que te encantaba, y yo hacía hincapié en que no lo consideraba especial. Me dí cuenta de lo que significaba para ti el día en el que soñé otra vez con el aroma de tu pelo. En la caja, hay incluso un juego de sábanas blancas. Son por cada vez que me acostaba, cuando me daba por pensar en ti. Tanto lo hice, que mis sábanas terminaron recordándome cada noche que una vez te prometí que dormiría contigo. Hoy, escribiendo todo esto sólo espero que sepas comprenderme como lo llegas haciendo desde el día en el que te conocí. Entender que ni siquiera sé si merezco que me quieras, o empezar a plantearme por qué en su día te dejé llorando sola, cuando lo que estaba haciendo me dolió como si me arrancaras el corazón sin avisar. Buscar la razón por la que abandoné a la persona que más me ha llegado a importar en esta puta vida. Y te prometo que cuando lo haga, volveré para decirte todo lo que siento y demostrarte con mi vida que jamás volveré a querer a nadie de la manera en la que  te quiero a ti. Gracias, una vez más por dejarme formar parte de tu vida. Ojalá algún día volvamos a ser una sola piel. 

Posdata: te extraño."

No hay comentarios:

Publicar un comentario