c´mon and set me free?
Entonces despertaba, recordaba su vida, pensaba en los miles de tíos y tías que desde los 60 le han venerado, y me veía a mi mismo en la dichosa Rue de Beautreillis, y en el cementerio de Père-Lachaise -sección 6a-, y en el corazón de Los Angeles preguntándome cómo Megalópolis había podido sobrevivir a su hijo predilecto.
Escuchadme: adoro a Jim Morrison. Soy poeta, como él. Y entiendo lo que quiere decir cundo me habla. También adoro a Kurt Cobain. Me gusta cómo les jodió a todos pegándose un tiro. Jim y Kurt. Vale, y Lennon también. En cambio, y diga lo que diga Jim, Jimi Hendrix me parecía un gilipollas. Sí, ya sé que puedo hacerme odiar por eso, pero lo digo como lo siento. Sólo a un gilipollas se le ocurre ahogarse en su propio vómito. Además, hay gente que todavía sigue con el rollo del pobre negrito que les pasó la mano por la cara a los blancos. ¡A la mierda con eso! Janis Joplin la pilló fina y se quedó en el sitio, como estaba anunciado; y Brian Jones, antes de tirarse a la piscina medio dormido y cargado de Salbutamol, arrasó. Todos tuvieron su oportunidad, aunque la muerte de Jim fue muy absurda -según él, en mi sueño-, pero Jimi la fastidió, y no me haréis cambiar de idea. ¿ Queréis más datos?: Jim tenía a Pam, John a Yoko, Kurt a Courtney. En cambio Jimi sólo tenía rubias sin nombre. Se fue a lo fácil. Se hundió y reconoció haberse convertido en un payaso, y por lo menos ese fue su último destello de dignidad antes de palmarla.
Purple haze was in my brain
Lately things don't see the same
Actin funny, but I don't know why
Scuse me while I kiss the sky
Purple haze all around
Don't know If I'm coming up or down
No hay comentarios:
Publicar un comentario