Tiene los ojos tristes. Lleva la coraza puesta. Hace tanto que rechaza el 'te quiero'. Tiene esa especie de sonrisa rota que te engancha. Tiene una mirada negra e insegura. Debería desconfiar más de sus ojos. Cuando te mira te pierdes... Al menos cuando me miraba a mí. Él. Aquél te miraba con fuerza y tenía las manos pequeñas. No te creías sus palabras pero querías querer. Se lo llevó todo en cuestión de segundos y se lo dio a otra en menos de un mes. Otro. Casi no me acuerdo de su sonrisa de niño y su inteligencia de hormiga. Que no me vale la pena... Es más lo que me han quitado que lo que daría por estar con ellos. Es una mierda cuando quieres y no puedes. Cuando puedes y no quieres. Cuando haces y no puedes volver a hacer por primera vez. Nunca olvidas... Nunca te hundes del todo, pero tampoco sales a flote. Es un punto muerto, vacío, no puedes ver los peces más bonitos ni a los más terroríficos, no puedes salir afuera y ver a los delfines saltar por encima del agua... Te quedas donde no hay nada más que algas y arena. Pero ahí ya te puedes ahogar a pesar de que digas que siempre se te ha dado muy bien aguantar la respiración. Porque los ojos tristes no te van a mirar como aquél en ese colchón, ni vas a sentir por otro lo que sentiste esos días... O esa noche, o aquellas malditas tardes. Que los roces se superan, las heridas escuecen pero no son eternas. Los fallos se saltan, las leyes se traspasan, los gritos se gritan, se rompen. Porque me sigues quemando, como si me hubiese tragado un puto cigarro al revés. Te odio por todo lo que no te di por querer dártelo demasiado deprisa. Te odio por haberme desgastado... Y malgastado. Te odio por haberme desperdiciado. Te odio por mi tiempo empleado, mis lágrimas de furia, mis náuseas por perderte, mi cáncer. Mi último de agosto. Otro veintisiete de noviembre. Este veinticinco de enero. Eres como la corrupción en Italia, el Papa que dimite, la suerte del perdedor, mi nota de mañana en latín, eres mi causa perdida, mi pérdida de vida. Eres todo lo que quería y lo que volvería a tener... Pero sin fallar otra vez. Eres mi incertidumbre más prolongada. Eres Birdy y Bon Jovi, eres Sia y Kid Ink, eres labia y rabia. Eres falta y ausencia. ¿No ves que te lloro? Pequeño lobo.
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